5 enero 2020

KARATE

KARATE-DO
Etimológicamente significa camino de las manos vacías. Aquí mencionamos dos interpretaciones de la significancia de esta arte marcial.
La práctica del karate es una disciplina que eleva el espíritu, donde el hombre se potencializa desde su interior con el conocimiento propio y la utilización adecuada de su propia energía. Hablar de karate es hablar de una filosofía de vida, de una manera de afrontar los retos diarios. Por esto cuando se educa a una persona en el karate, no solo se le enseña la técnica, también le transmitimos este mensaje, lo preparamos para la vida, fundamentados en un respeto y una moral ciudadana.
En forma más pragmática podemos decir que karate es la forma japonesa de una técnica de luchas sin armas, con las manos y los pies libres, es un método de ataque y defensa que se apoya exclusivamente, en la utilización racional de las posibilidades que la naturaleza ha otorgado a nuestro cuerpo humano. Consiste en un conjunto de golpes con las manos y los pies, estos golpes se dan concretamente sobre puntos precisos y vulnerables del cuerpo del adversario en su forma y característica. El karate es una esgrima de brazos y piernas, sirviendo ambas extremidades indiferentemente tanto para detener un ataque como para atacar.
Se completa con unas técnicas de luxaciones, proyecciones y caídas. De hecho, el karate comporta todos los medios para poner fuera de combate a un asaltante ya que nada está prohibido. No obstante, durante los entrenamientos, para que sea posible el ejercicio con el compañero, los golpes se efectúan con toda la energía, pero se detienen antes del contacto.
Kara, en su acepción más simple, significa vacío absoluto, sin obstáculos. En sentido filosófico significa obsesión por ninguna cosa en el mundo. Es sinónimo de no obstinación, no estar bajo el yugo de ninguna idea o plena satisfacción por lo existente. En las artes marciales el cuerpo físico se emplea como arma. En otras palabras, no se emplea ningún instrumento como arma.
Te, en japonés significa la mano del hombre, en nuestra disciplina equivale a la técnica.
Do, significa camino, es decir, el camino que debe seguirse para alcanzar la perfección. Por lo tanto, el karate-do es el medio que tiene por meta la unión del cuerpo físico y el alma en un plano de alto nivel.
El karate-do de hoy en día florece como deporte de arte de defensa personal. En estos últimos años el karate tiene gran popularidad como método para inculcar entre sus practicantes la cortesía, el respeto, la humildad, la disciplina y como método para conservar la salud entre la gente.
Gichin Funakoshi, es considerado como el padre fundador del Karate actual, el que hoy conocemos, nace en Okinawa, distrito de Yamakaba-sho en el año 1868, de profesión maestro de escuela.
El 26 de abril de 1957, Gichin Funakoshi, el “Padre del Karate-do”, dejó de existir. Su funeral fue realizado el 10 de mayo por la Asociación del Maestro, Shotokai.

Un monumento en su memoria se ubica en la actualidad en el Monasterio Zen de Engaku-ji en Kamakura. Lleva la inscripción Karate ni Sente Nashi, en el Karate no existe el primer ataque. Tras la muerte del Maestro Funakoshi la presidencia de Shotokai pasa a manos de Genshin Hironishi, y Shigeru Egami toma el cargo de instructor jefe, todo esto con la completa autorización de la familia Funakoshi.
Higeru Egami Nace en 1912, en la prefectura de Fukuoka. En 1932 entró en la Universidad de Waseda, ahí descubrió el karate-do gracias a Ginshi Funakoshi del cual se transforma en su principal alumno, antes a los trece años se había iniciado en judo.
Desde 1958 hasta 1967 el Maestro Egami realiza serias e importantes investigaciones acerca de la práctica de Karate-do. Se le considera el heredero y depositario del Karate-do del Maestro Gichin Funakoshi e intenta profundizar en las enseñanzas de su Maestro.
El maestro Egami decía “El karate del maestro Funakoshi, en su juventud, ha debido ser ligero y sin malgaste de fuerza Es necesario que nuestro karate sea parecido y que se inspire en este modelo”.
Tras su larga enfermedad el 8 de enero de 1981, los médicos intentaron por todos los medios salvar la vida del Maestro Egami sin poder conseguirlo, por la tarde la energía del Maestro se acabó.

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.plugin cookies

ACEPTAR
Aviso de cookies